Decretazo

30, Nov, 2021 Reporte indigo

La tarde del pasado 22 de noviembre, sin decir “agua va”, en el Diario Oficial de la Federación, en su versión vespertina, apareció un acuerdo presidencial mediante el cual se concentró en la persona del titular del Ejecutivo Federal el poder de decidir, discrecionalmente, sobre la ejecución de la obra pública.

La oposición política y los analistas llamaron a esta acción: “el decretazo”. Consiste en clasificar de interés público y, destacadamente, de seguridad nacional “la realización de proyectos y obras a cargo del Gobierno de México asociados a infraestructura de los sectores…”,, y comienza una larga lista que abarca no solo las faraónicas obras que NO poca oposición han tenido, sino “aquellos que por su objeto, características, naturaleza, complejidad y magnitud se consideren prioritarios y/o estratégicos para el desarrollo nacional”, es decir, cualquier cosa que se les pudiese ocurrir, como se les ocurrió omitir en los fundamentos de su acuerdo el que debía haber sido eje de una determinación de este tipo: la fracción VI del Artículo 89, que obliga al presidente a “preservar la seguridad nacional, en los términos de la ley respectiva, y disponer de la totalidad de la Fuerza Armada permanente —o sea del Ejército— y de la Fuerza Aérea para la seguridad interior y defensa exterior de la Federación”.

Y es que en la “ley respectiva”, nada hay que pueda justificar legalmente que las obras públicas puedan ser clasificadas de seguridad nacional. Este es solo el primer, pero central, precepto constitucional que el “decretazo” viola.

Con la implicación que tiene esta salida reglamentaria de la “seguridad nacional”, el Ejecutivo Federal pretende matar “varios pájaros de un tiro”: por una parte, le permitirá evitar la normatividad que asegura la correcta y legal ejecución de obras; por otra, podrá disponer del Ejército para impedir cualquier intento de detener la infraestructura en proceso y, por último, hará posible evadir la obligación de transparencia y rendición de cuentas, porque la información deberá ser reservada.

Ninguna de estas tres posibIlidades de acción del Gobierno para sacudirse la inconformidad social con sus proyectos y obras de infraestructura tendría los requisitos mínimos de legalidad, pues el “decretazo” está fuera de su marco normativo: los artículos 3 y 5 de la Ley de Seguridad Nacional; de manera que termina violando no solo más preceptos constitucionales, como el artículo 6, relativo al derecho de todos los mexicanos a la información, sino diversas leyes federales.

Por si no fuera suficiente, rompe el equilibrio de Poderes, y con ello, socava las bases mismas del Estado mexicano, republicano, democrático y federal, al arrogarse una competencia exclusiva del Congreso de la Unión, la prescrita en la fracción XXIX-M del artículo 73 constitucional, para expedir leyes en materia de seguridad nacional, estableciendo los requisitos y límites a las investigaciones correspondientes.

RUBÉN IGNACIO MOREIRA
@RUBENMOREIRAVDZ

Polarizar a México

24, Nov, 2021 El Heraldo de México

La madrugada del domingo 14 de noviembre terminó el proceso legislativo para resolver sobre el Presupuesto 2022. Para la mayoría artificial que domina la Cámara de Diputados, no contaron los argumentos presentados en el ejercicio de Parlamento Abierto, donde se recibió a miembros de la sociedad civil, cámaras industriales, instituciones académicas e incluso autoridades de otros órdenes de gobierno. La respuesta fue un rotundo no.

La oposición presentó casi dos mil objeciones al presupuesto y ninguna fue aceptada. El bloque oficial igual rechazó asignar recursos a los pueblos mágicos, que al campo, los municipios o los niños con cáncer. Su negativa se simplificóen frases llenas de sorna, odio o descalificación. A lo anterior, se agrega que desde la dirigencia nacional de Morena se impulsa una política de sabotaje a cualquier diálogo nacional. Cuando México requiere evitar la polarización y caminar hacia una democracia deliberativa, quienes deberían tener la prudencia para ganar legitimidad y abundar en gobernabilidad salen a la arena política como terroristas, dispuestos a estallar antes que permitir el diálogo.

El final del Paquete Económico es bien conocido, la mayoría artificial se impuso. No obstante que por ellos votó el 48% de los mexicanos la ficción jurídica llamada sobrerepresentación les da más del 50% de los legisladores. De la cerrazón hay muchas víctimas, más de las que a simple vista se pueden apreciar. Pondré dos ejemplos:
1) Por falta de corporaciones policiacas efectivas, cientos de mexicanos seguirán muriendo. Morena les negó a los municipios fondos para seguridad
2) Muchos estudiantes de escuelas politécnicas verán caer la calidad de los estudios que realizan, porque sus instituciones educativas entran en una espiral descendente de ingresos.

La curiosidad de Pandora la hizo abrir la caja que contenía todos los males que hoy aquejan a la humanidad. La cerrazón de los ultras, cualquiera que sea su extremo ideológico, nos hace pensar que quieren cerrar la caja de la discusión y el debate para evitar que salgan a la luz pública los males que unos y otros esconden, y evitar que el resto de la población se dé cuenta de que las respuestas son más complejas y el reduccionismo es un discurso fácil para capturar voluntades e imponer perspectivas simplificadas de una falsa realidad.

La LXV legislatura es joven y no puede caer en la tentación de cerrarse a la discusión dialéctica que concluya en una síntesis que beneficie al país.Cuando se pone sobre la mesa un sí o un no sin reflexión, siempre debe saltar la sospecha de aquello que no se quiera discutir. En el ambiente mexicano empieza a crecer el árbol de la descalificación y a fenecer el de la reflexión, el respeto y la tolerancia.

RUBÉN IGNACIO MOREIRA
@RUBENMOREIRAVDZ

Por su entrega y lealtad, honremos a nuestros marinos

27, Oct, 2021 El Heraldo de México

Flanqueado por océanos y mares, México es, territorialmente, una plataforma logística mundial. A esa posición geográfica y a su riqueza marítima, nuestro país debe gran parte de su progreso económico, social, cultural y político.

La superficie de nuestro territorio marítimo es considerablemente superior a la terrestre: 65 contra 35 por ciento. Es, por tanto, imprescindible que México cuente con un cuerpo armado que salvaguarde la seguridad de nuestros mares y océanos, que custodie nuestras riquezas y proteja nuestra soberanía; cuya solidez institucional, lealtad a la patria y respeto al Estado de Derecho sean imbatibles e incontrovertibles.

Afortunadamente, contamos con él, con la Armada de México, en la Secretaría de Marina. A lo largo de 200 años, nuestros marinos han demostrado estar con las más justas causas, ya frustrando el intento español de reconquistar el país, ya defendiendo los principios liberales de la Constitución de 1857 o respaldando al Ejército Constitucionalista de Carranza. Nuestra Armada repelió dos veces, en cada caso, intentos de invasión por mar de Estados Unidos y Francia.

Nuestros marinos han enfrentado su deber con la responsabilidad y la conciencia de quien sabe que será juzgado por la historia. Por eso la patria, toda, tiene gran fe y confianza en su Armada, nacida un 4 de octubre de 1821, con la creación, durante la Regencia de Iturbide, de Secretaría de Guerra y Marina.

Los primeros departamentos Navales: San Blas, Campeche y Veracruz, fueron creados en 1822, ante la amenaza que representaban las fuerzas españolas asentadas en San Juan de Ulúa, que habían desconocido la Independencia.

Y es en el departamento de Veracruz donde se crean los batallones de infantería y artillería de Marina. La primera escuadrilla naval estuvo conformada por las goletas Iguala y Anáhuac, las balandras cañoneras Tuxpan, Papaloapan, Tampico, Tlaxcalteca, Chalco, Chapala, Orizaba, Campechana y Zumpango.

La Secretaría de Marina cuenta en la actualidad con 268 buques y 130 aeronaves, para salvaguardar la soberanía y la vida humana en el mar, defender la integridad del territorio, garantizar el cumplimiento del orden jurídico y proteger los recursos y el tráfico marítimos, fluviales y lacustres, así como las instalaciones estratégicas.

Hoy, además, participan de manera destacada en la seguridad pública en todas las regiones del país. Nuestros marinos están en las primeras filas, con la misma valentía y la misma vocación de servicio, tanto en la defensa de la patria, como del patrimonio y la vida de cada ciudadano mexicano.

Sus funciones y responsabilidad han aumentado con los años, sin que nos demos apenas cuenta de la importancia de su labor. Le debemos mucho a nuestra Armada y, por eso, honrarla en su Bicentenario es ratificar nuestro apego al Estado de Derecho, federal y democrático, que su lealtad y entrega nos ayudaron a construir.

En el PRI y sus diputados la Marina tiene aliados.

POR RUBÉN IGNACIO MOREIRA
@RUBENMOREIRAVDZ

100 años de la SEP

13, Oct, 2021 El Sol de México

En los más apartados lugares del territorio nacional siempre encontramos un maestro que ofrece sus servicios.En nuestro país hay 246 mil 184[1] escuelas de educación preescolar, primaria, secundaria y bachillerato, en donde estudian 33 millones 415 mil 994niños, niñas y jóvenes[2].

En las cajas del siglo XIX de los archivos estatales y municipales se puede encontrar una gran cantidad de documentos donde se narra el esfuerzo de las comunidades por establecer escuelas y contratar maestros.

En 300 años de vida virreinal no se logró construir un sistema educativo; las escuelas, valiosas muchas de ellas, se encontraban en los grandes centros de población y su destino era formar a las clases altas novohispanas y, en su caso, propiciar acciones de beneficencia.

En la segunda mitad del siglo antepasado surgió la oportunidad para varios ejercicios: las iglesias protestantes abrieron centros educativos; nacieron los colegios de estudios científicos y literarios, yen las entidadesfueron creadas las primeras escuelas normales.

En la lucha por la educación, la Revolución fue el gran detonante que permitió un cambio de rumbo y la construcción del sistema que hoy tenemos. Si bien es cierto que durante el porfiriato se impulsó el nacimiento de las escuelas normales, no podemos pasar por alto que la población analfabeta era del74%.

En buena medida, la opresión que caracterizalos momentos pre-revolucionarios se finca en la desventaja educativa que vivía la mayor parte de la población. No es difícil deducir que la ignorancia facilitaba mantener el status quo. Lo anterior sin dejar de reconocer que en el centro del paísun grupo de jóvenes intelectualeshería de muerte el positivismo y sembraba la semillade la futura política educativa de los gobiernos de la Revolución.

El proyecto carrancista en materia de educación se sostenía en la participación de estados y municipios para ofrecer el servicio, y dejaba fuera al gobierno federal. En Coahuila, todavía en los años 90 del siglo pasado hubo escuelas sostenidas por los municipios. La propiedad de los edificios, su mantenimiento y el pago de la nómina correspondían a este orden de gobierno. Una visión muy norteamericana de la materia.

En este octubre la Secretaría de Educación Pública cumple 100 años. José Vasconcelospromovió el primer cambio a la Constitución, esto sucedió apenas 4 años después de que fuera firmada. Carranza había muerto y Obregón estaba en el poder. Es fácil encontrar los motivos de aquella acción: La necesidad de controlar el sistema educativo nacional y la incapacidad de algunas entidades federativas de ofrecer un servicio de calidad.Sin embargo, fue un golpe para la autonomía de las entidades. Aun así, algunas de ellas mantienen con sus recursos un sistema propio.

La Revolución cambió al país. Dentro de los logros del PRI se encuentra el haber extendido un sistema articulado. Durante el gobierno del presidente Salinas se inició la descentralización de la educación; un esfuerzo que tenía como objetivo mejorar la eficacia del sector y reconocer la individualidad de las entidades. Sin embargo, hoy vivimos un intento por centralizar la función educativa.

Manejar la educación desde el centro y estrangular las finanzas estatales y municipales son acciones centralistas, que tarde o temprano cobrarán la factura al sistema federal. Por lo pronto: felicidades a las y los maestros, auténticos héroes de nuestro país.

POR RUBÉN IGNACIO MOREIRA
@RUBENMOREIRAVDZ

Ramos Arizpe, Es momento de que México Recuerde

6, Oct, 2021 Reporte indigo

Estados Unidos Mexicanos, es el nombre de nuestro país. A los centralistas les gustaría que, simplemente, se llamara México. Sin embargo, en nuestra historia se reconoce la realidad de aquellas provincias que siendo distintas lograron construir una nación al independizarse de España.

Miguel Ramos Arizpe nació en Valle de San Nicolás de la Capellanía, al norte de Saltillo y de San Esteban de la Nueva Tlaxcala. En sus escritos, llenos de orgullo, habla de la belleza de su tierra natal. Cuenta sobre el esfuerzo de sus habitantes para defender su tierra: “de cada vecino un labrador, de cada labrador un soldado y de cada soldado un héroe que solo vale por cientos”.

En el México del siglo XXl se agudiza la siempre existente tensión entre el centro y las partes. Desde cuatro sexenios atrás los gobiernos emanados de las tres principales fuerzas partidistas han tenido una sigular política frente a los estados de la unión. Igual impulsaron la iniciativa de los senadores de lista, mecanismo que rompe la paridad de las entidades, que la de retirar del presupuesto fondos antes usados de manera local.

El inquieto Ramos Arizpe, salió de su tierra para convertirse en sacerdote y doctor en derecho. Sin embargo, “le ganó la gana” y se transformó en un brillante político. A su excelente preparación academica sumó dos caracaracterísticas que lo hicieron invencible: el valor para enfrentar al poder y la bendita terquedad de quienes han vencido al desierto.

A principos del XlX soplaron los vientos de cambio: las ideas de la Revolución Francesa se pusieron en boga y la independencia de las colonias americanas marcaron un ejemplo de libertad para las españolas. El viejo imperio castellano crujía, y en el horizonte se anunciaba el triunfo de un nuevo modelo de producción: el capitalismo. El imperio se hacía obsoleto, y mientras los movimientos de independencia estallan en el nuevo mundo, en la península se llama a las Cortes de Cadiz, a donde parte Ramos Arizpe para llevar la voz de sus compatriotas al foro gaditano.

El coahuilense lleva en su mente el poderoso discurso que reprocha la desigualdad producto del centralismo. Muy pronto les recuderda a los ibéricos el abandono que mantiene la metrópoli sobre la periferia y la voraz práctica de expoliar impuestos y retribuir poco a quienes generan la riqueza.

Tras doce años en Europa y después de muchas vicisitudes, el famoso “Comanche” regresa al México independiente y redacta la constitución federalista del 24. Intuía que un país que sofocaba a sus regiones tendría como consecuencia el subdesarrollo y la posible pérdida de territorio. Años despues, el egoísmo de los políticos capitalinos y las locuras de Santa Anna, dejaron a su estado sin los inmensos territorios de Texas.

México requiere de su diversidad para crecer. Demanda libertad para, dentro de la responsabilidad de un sentimiento nacional, fijar rumbos y destinos distintos, indispensables para prosperar. Los ejemplos de Alemania y EEUU, e incluso de las autonomías españolas refrendan tal posibildad de convivencia.

Ahora, que hablamos de cambios constitucionales y de presupuesto, vale la pena regresar al pensamiento del famoso “Comanche” coahuilense.

POR RUBÉN IGNACIO MOREIRA
@RUBENMOREIRAVDZ

De Presupuesto Hablando

6, Oct, 2021 Editorial El Heraldo

El pasado 6 de junio los mexicanos fueron a las urnas para elegir diputadas y diputados al Congreso. Los hoy legisladores recorrieron el país en busca del voto; escucharon inquietudes y como en toda contienda política hicieron compromisos. En un país que transita una crisis económica es fácil imaginar sobre el contenido de las promesas de campaña.

En el horizonte de la nueva legislatura se anuncian los primeros grandes temas a debate: paquete económico y reforma eléctrica. Los tiempos imponen un abordaje inmediato de la propuesta de leyes recaudatorias y luego el debate sobre Presupuesto de Egresos de la Federación.

Hace unos días el secretario de Hacienda depositó el Proyecto del Presupuesto. Ese es un momento muy esperado, para nadie es un secreto que gobernadores, alcaldes, organismos empresariales y de la sociedad civil, así como los mismos legisladores esperan el texto con la esperanza de ver reflejados los recursos que resuelvan sus problemas e intereses legítimos. Todos saben que se trata de un proyecto y que en principio falta la discusión del mismo y la votación que lo refrende o modifique.

Miguel Ramos Arizpe, nació en un pueblo de Coahuila que hoy lleva su nombre. En la actualidad se trata de un emporio fabril sede de una intensa producción automotriz. Sin embargo, las cosas no siempre marcharon bien, en un principio la población sobrevivió gracias al esfuerzo de sus habitantes y con ellos suplió el abandono y el expolio al que era sometido por la metrópoli. El sacerdote y doctor en derecho Ramos Arizpe, fue designado diputado a las Cortes de Cádiz, aquel intento peninsular por evitar la catástrofe del imperio español. Allá llevó la inconformidad de sus paisanos y el reclamo autonomía para las provincias. Para él, y tenía razón, el centralismo era el principio de todos los males.

Los diputados de la LXV Legislatura enfrentan una realidad amarga, el Proyecto de Presupuesto es alejando a lo que comprometieron en campaña. Muy pocas de aquellas inquietudes que recogieron en su caminar tienen presupuesto para ser solventada. En el texto no aparecen aquellos fondos exitosos: pueblos mágicos, desarrollo metropolitano o fortalecimiento de la seguridad. Tampoco hay recursos para el emprendimiento, la sanidad agropecuaria, la infraestructura en el campo o la formación de médicos. ¿Qué ha pasado en otras legislaturas? Hasta la LXIII, es decir, antes de la llegada de Morena al Congreso, el debate y la interacción con la sociedad permitían adecuaciones al Presupuesto. Sin embargo, la experiencia más reciente es que en los últimos tres años se movió una coma al texto enviado por la Secretaría de Hacienda.

¿Morena y sus aliados escucharán a la sociedad, gobernadores y alcaldes? ¿El grupo mayoritario permitirá que se modifique el Proyecto de Presupuesto y con ello dar viabilidad a las finanzas estatales y municipales? La oposición llevará a tribuna los sentimientos de una nación que demanda se resuelvan problemas locales y se respete la organización federal y municipal que nos legó Ramos Arizpe desde la Constitución de 1824.

La mayoría debe reflexionar sobre la vida, pensamiento y obra del ilustre sacerdote coahuilense que por su lealtad a su estado fue llamado el “Padre del Federalismo”. El centralismo es un mal que dejo terribles resultados para México.

POR RUBÉN IGNACIO MOREIRA
@RUBENMOREIRAVDZ

La disputa por las comisiones

6, Oct, 2021 Reporte indigo

La Cámara de Diputados tiene 500 integrantes, todos con derecho a voz y voto. De no existir las comisiones de trabajo se antoja difícil que, con ese número de legisladores, se pudieran organizar el debate y la resolución de los asuntos que se someten a la consideración del pleno camaral.

Para resolver este dilema de interacción se constituyen comisiones que, en la actual LXV Legislatura, suman 51, cinco más que en la anterior. Diversidad Sexual y Cambio Climático son dos de los nuevos espacios donde los legisladores podrán debatir y acordar.

¿Por qué los partidos se disputan la presidencia de las comisiones? La respuesta es sencilla: estas unidades de trabajo representan un factor decisivo dentro de la cadena legislativa y su dirección se distribuye conforme al peso político de las bancadas. Mientras más diputadas y diputados más presidencias de comisiones. Ahora bien, aun cuando la ley no les da valores diferentes a ellas, es normal que por su tema se les asigne una mayor influencia a unas sobre otras. Presupuesto, Gobernación y Población, Hacienda y Vigilancia de la Auditoria Superior de la Federación son de las comisiones donde su presidencia es más codiciada.

Las comisiones a las cuales me he referido serán protagonistas en las próximas semanas de una gran actividad. Algunas tendrán que procesar el Paquete Económico y llevar ante el pleno la discusión de los proyectos de dictamen de las iniciativas que se debaten.

En ese sentido las y los diputados que las presiden juegan un rol fundamental para la conducción de los trabajos. Entre los legisladores de todos los partidos hay la expectativa de modificar el presupuesto y llevar recursos a sus estados y municipios, pero también existe el temor de que se repita la historia de los años pasados, donde el dictamen de presupuesto no tenía ninguna variación con el proyecto enviado por la Secretaría de Hacienda. Incluso, hay quien señala que el texto de dictamen sometido a la consideración de los legisladores no se redactó en San Lázaro.

En días pasados el presidente de la República envió a la Cámara baja una iniciativa para reformar en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos las normas que dan sustento a la actividad eléctrica del país. La iniciativa en comento va a provocar que otras dos comisiones entren en una intensa actividad; me refiero a la de Puntos Constitucionales y a la de Energía. Es fácil imaginar la importancia que tendrá la conducción de estas dos comisiones y la presión que sobre los integrantes se ejercerá.

Abrir la Cámara a la sociedad, invitar a los actores sociales y económicos a confrontar sus ideas ante las y los diputados, llamar a los expertos a externar sus opiniones sobre la Reforma Eléctrica o sobre algún otro tema, son buenas prácticas para enfrentar una tarea legislativa que se advierte de gran responsabilidad. En el caso de la última iniciativa presidencial, de no presentarse en las cámaras de Diputados y Senadores una apertura para el debate profundo con la sociedad, será muy difícil que los legisladores legitimen su voto —cualquiera que sea su sentido—.

México requiere puntos de acuerdo que concilien a una sociedad dividida y en franca crispación. En el Congreso se dan cita todas las inquietudes y las pasiones de un país que parece no encontrar su rumbo. Lo que mal inicia mal acaba. Si el proceso legislativo nace en lo oscuro y las comisiones no generan los espacios de discusión, tendremos un mal final para la Legislatura.

Veamos qué pasa en San Lázaro y cómo la mayoría y la oposición sortean su responsabilidad.

POR RUBÉN IGNACIO MOREIRA
@RUBENMOREIRAVDZ

Disputa por las comisiones

5, Oct, 2021 Reporte Indigo

La Cámara de Diputados tiene 500 integrantes, todos con derecho a voz y voto. De no existir las comisiones de trabajo se antoja difícil que, con ese número de legisladores, se pudieran organizar el debate y la resolución de los asuntos que se someten a la consideración del pleno camaral.

Para resolver este dilema de interacción se constituyen comisiones que, en la actual LXV Legislatura, suman 51, cinco más que en la anterior. Diversidad Sexual y Cambio Climático son dos de los nuevos espacios donde los legisladores podrán debatir y acordar.

¿Por qué los partidos se disputan la presidencia de las comisiones? La respuesta es sencilla: estas unidades de trabajo representan un factor decisivo dentro de la cadena legislativa y su dirección se distribuye conforme al peso político de las bancadas. Mientras más diputadas y diputados más presidencias de comisiones. Ahora bien, aun cuando la ley no les da valores diferentes a ellas, es normal que por su tema se les asigne una mayor influencia a unas sobre otras. Presupuesto, Gobernación y Población, Hacienda y Vigilancia de la Auditoria Superior de la Federación son de las comisiones donde su presidencia es más codiciada.

Las comisiones a las cuales me he referido serán protagonistas en las próximas semanas de una gran actividad. Algunas tendrán que procesar el Paquete Económico y llevar ante el pleno la discusión de los proyectos de dictamen de las iniciativas que se debaten.

En ese sentido las y los diputados que las presiden juegan un rol fundamental para la conducción de los trabajos. Entre los legisladores de todos los partidos hay la expectativa de modificar el presupuesto y llevar recursos a sus estados y municipios, pero también existe el temor de que se repita la historia de los años pasados, donde el dictamen de presupuesto no tenía ninguna variación con el proyecto enviado por la Secretaría de Hacienda. Incluso, hay quien señala que el texto de dictamen sometido a la consideración de los legisladores no se redactó en San Lázaro.

En días pasados el presidente de la República envió a la Cámara baja una iniciativa para reformar en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos las normas que dan sustento a la actividad eléctrica del país. La iniciativa en comento va a provocar que otras dos comisiones entren en una intensa actividad; me refiero a la de Puntos Constitucionales y a la de Energía. Es fácil imaginar la importancia que tendrá la conducción de estas dos comisiones y la presión que sobre los integrantes se ejercerá.

Abrir la Cámara a la sociedad, invitar a los actores sociales y económicos a confrontar sus ideas ante las y los diputados, llamar a los expertos a externar sus opiniones sobre la Reforma Eléctrica o sobre algún otro tema, son buenas prácticas para enfrentar una tarea legislativa que se advierte de gran responsabilidad. En el caso de la última iniciativa presidencial, de no presentarse en las cámaras de Diputados y Senadores una apertura para el debate profundo con la sociedad, será muy difícil que los legisladores legitimen su voto —cualquiera que sea su sentido—.

México requiere puntos de acuerdo que concilien a una sociedad dividida y en franca crispación. En el Congreso se dan cita todas las inquietudes y las pasiones de un país que parece no encontrar su rumbo. Lo que mal inicia mal acaba. Si el proceso legislativo nace en lo oscuro y las comisiones no generan los espacios de discusión, tendremos un mal final para la Legislatura.

POR RUBÉN IGNACIO MOREIRA
@RUBENMOREIRAVDZ

Ramos Arizpe y la lucha que continúa

21 sep, 2021 Reporte Indigo

México es un país de casi dos millones de kilómetros cuadrados. Es una compleja nación donde conviven comunidades con intereses muy distintos, a las cuales une un pasado colonial.

Las aspiraciones legítimas pueden ser notoriamente diferentes, y siempre hay una tensión entre el centro y la periferia que se manifiesta de diversas maneras. En el pasado, dicha tensión llegó a los extremos de la separación momentánea de entidades y la pérdida definitiva de grandes territorios.

Miguel Ramos Arizpe nació en 1775 en la población que hoy lleva su nombre. Entonces el poblado se conocía como Valle de San Nicolás de la Capellanía, y era un edén al inicio del desierto. Hoy conserva su perfume de provincia, pero es un emporio de producción industrial. En la cuna del “Padre del Federalismo”, entre otras cosas, se produce: acero, automóviles y productos de salud.

En contraste a los tiempos del joven Miguel, que tuvo que salir a otras latitudes para estudiar, hoy la tierra que lo vio nacer es sede de dos universidades públicas y un sinfín de escuelas.

El sacerdote y doctor pronto dio muestras de su pasión por la política. Su conocimiento de la realidad que se vivía en las provincias y la urgencia de cambiar el destino de sus paisanos lo llevó a las Cortes de Cádiz. El viejo imperio español crujía, su debilidad permitió la invasión napoleónica y las ideas de modernidad incitaron a sus colonias a buscar la independencia. Mientras Ramos Arizpe debatía en las Cortes o pasaba temporadas en las cárceles ibéricas, en su lejano país se desarrollaba una prolongada guerra de liberación.

Desde varios sexenios atrás se ha debilitado la organización federal. El catálogo de acciones es largo, igual se promovió la lista de senadores de representación proporcional, mecanismo que rompe la equidad entre las entidades, que se han eliminado fondos que eran usados por los gobiernos subnacionales y locales. El viento centralista ha cercenado facultades a los estados y trata de lograr la uniformidad de manera artificial. De igual manera, los gobiernos nacionales, en muchas ocasiones, han olvidado su obligación de auxiliar a las entidades cuando afrontan problemas que escapan a sus posibilidades de respuesta.

propiciar el desarrollo de las comunidades. Su visión se impuso en el Constituyente del 24, sin embargo, el convulso siglo XlX fue de “ires y venires” entre las dos formas de organización y, a consecuencia de esto, pronto los texanos abandonaron la unión y los americanos se llevaron los grandes territorios de Arizona, Nuevo México y California.

La larga lucha, en el terreno fáctico de la política, entre centralistas y federalistas no acaba. Hoy, México está viendo resurgir lo que Miguel Ramos Arizpe tan férreamente combatiera: el centralismo

POR RUBÉN IGNACIO MOREIRA
@RUBENMOREIRAVDZ

Lázaro, Pedro Garfias y la migra.

13 Sep, 2021 Reporte indigo

Nació en Salamanca, España. Murió en Monterrey, con 66 años. Lo mató la soledad del exilio. En 1938 se ganó el futuro destierro al obtener el premio nacional de literatura por su libro “Poesía de la guerra española”.

De alguna manera las migraciones, pequeñas y grandes, son la historia de la humanidad. Desde aquella inicial que llevó a nuestros más lejanos antepasados a salir del África, hasta la que hoy es un insuperable caudal humano que busca vivir en el norte para aprovechar en migajas la riqueza que se ha construido con la explotación del sur. Toda migración queda marcada por el trauma de dejar la tierra originaria. Pueden pasar decenas de generaciones y encontrar una simple referencia al origen distante. Los ejemplos menudean en el lenguaje, comida o tradiciones.

Pedro Garfias Zurita, como León Felipe, Luis Cernuda y miles de españoles cruzaron el Atlántico para salvar sus vidas. Atrás quedaron: Antonio Machado, muerto en Francia, Lorca con su cuerpo perdido en Granada y Miguel Hernández, que solo vivió 31 años.

En octubre de 2020 el Papa Bergoglio, en su encíclica Fratelli tutti, señaló: “Tanto desde algunos regímenes políticos populistas como desde planteamientos económicos liberales se sostiene que hay que evitar a toda costa la llegada de personas migrantes. Al mismo tiempo se argumenta que conviene limitar la ayuda a los países pobres, de modo que toquen fondo y decidan tomar medidas de austeridad. No se advierte que, detrás de estas afirmaciones abstractas, difíciles de sostener, hay muchas vidas que se desgarran. Muchos escapan de la guerra, de persecuciones, de catástrofes naturales; otros, con todo derecho, buscan oportunidades para ellos y para sus familias, sueñan con un futuro mejor y desean crear las condiciones para que se haga realidad”.

Hace unos días, las pantallas de televisión se llenaron con las imágenes terribles de agentes del Estado Mexicano tratando de detener a migrantes centroamericanos y caribeños. A todos impactó el odio de un agente fronterizo que aplastaba la cabeza de uno de aquellos hombres que buscaban ingresar al país.

El migrante Garfias describió su arribo al puerto de Veracruz: “Derribadas las frentes, desgarrados los pechos, los hombres como arenas de cristales espesos y las mujeres altas como torres de hielo. ¿Qué éramos ante el signo de la mañana?… ¿Qué éramos? De pronto, se hizo añicos de luces el silencio y una gran muchedumbre de voces respondieron: ¡Viva la España libre!... Las mujeres se irguieron y mostraron sus niños como racimos tiernos. Los hombres restallaron como trigales secos, los ancianos lloraron… y todos comprendieron. ¡Éramos mexicanos! Campesinos y obreros abrían sus costados y sus brazos enérgicos. Y un hombre avizoraba, gravemente a los lejos. Cárdenas que tu nombre arda en todos los pechos como en todas las frentes el nombre de tu pueblo”.

La migración suele usar varios nombres: éxodo, destierro, exilio, entre ellos. México tiene que reflexionar sobre su responsabilidad histórica con la migración. Me congratulo por el país que salvó a Evo, pero me duele el que reprime a los pobres del caribe.

POR RUBÉN IGNACIO MOREIRA
@RUBENMOREIRAVDZ

Plurinominales

13 Ago, 2021 El Sol de México

  El tema de los legisladores plurinominales a menudo desata controversia. Incluso en forma periódica aparecen intentos por desaparecerlos. El principal argumento es el costo que generan y el hecho de que en su mayoría no realizan campaña.

Antes de avanzar, simplifico la razón de un legislativo bicameral: al ser nuestro país una federación, aunque a veces no lo parezca, la cámara baja representa a la población y la alta a los estados. Así las cosas, una entidad federativa tiene más diputados en cuanto tenga más población. En el caso del Senado, la lógica nos diría que debe haber igual número de senadores por estado, pues como miembros de la Unión tienen la misma importancia, pero no es así.

En la realidad, el Senado sufrió una distorsión cuando se incluyó una lista nacional plurinominal, lo que generó una representación desigual entre los estados. Esta mala decisión se puede solucionar de diversas maneras, pero será en otra oportunidad cuando hablemos al respecto.

Ahora bien, los diputados plurinominales responden a la necesidad de representar a los electores que votaron por candidatos que no obtuvieron el triunfo por mayoría. Un ejemplo: en la elección de 2009 el PRI obtuvo con el 36.94% de los votos el 61% de las diputaciones de mayoría relativa. De no existir los plurinominales, una minoría de ciudadanos se hubiera impuesto al total de los electores. Por efecto de la representación proporcional la bancada del PRI terminó con un 47% de las curules. No pasa desapercibido que se mantiene una sobrerrepresentación.

MORENA anuncia la intención de presentar una iniciativa de reforma que revise el órgano electoral y la composición de la cámara baja. En el segundo de los casos se desliza el interés de suprimir a los diputados plurinominales. De llevarse a la realidad la discusión de estos dos temas, propongo cuando menos un par de puntos a debate: 1) que en la Cámara se represente mediante diputados, el porcentaje de votación. Líneas arriba usé el ejemplo de la elección de 2009, ahora presento el de 2021, donde la coalición Juntos Hacemos Historia sacó el 43% de la votación, tuvo un 62% de los triunfos de mayoría relativa y tiene un porcentaje total de diputados del 56%. Lo correcto, a mi parecer, es que el número de curules sea equivalente al porcentaje de votos. En el mundo hay diversos ejemplos de solución que se pueden usar. 2) Si en verdad la sociedad mexicana quiere bajar el costo de las contiendas electorales y no le importa perder representación territorial, la respuesta es disminuir el número de diputados de mayoría relativa, que son aquellos cuyas contiendas sí generan un costo al contribuyente. Menos diputados de mayoría trae como consecuencia disminuir el número de juntas distritales del INE.

La representación proporcional pura, entre otros temas, permite que todos los votos cuenten. El ciudadano se vera reflejado de mejor manera en la Cámara y, en teoría, vamos a tener leyes con un mayor consentimiento popular.

Recomiendo para más información: “En defensa de los plurinominales”, excelente artículo de Ciro Murayama, que apareció en el último número de la Revista Nexos.
Coordinador de la bancada del PRI en Cámara de Diputados


POR RUBÉN IGNACIO MOREIRA
@RUBENMOREIRAVDZ

Weber y el COVID-19

10 ago, 2021 Reporte índigo

Max Weber murió el 14 de junio de 1920. Además de dejar inconclusos varios debates intelectuales, heredó a su esposa Marianne, una serie de problemas, entre ellos, alimentar a cuatro hijos recién adoptados. Este científico alemán, referente del pensamiento sociológico del siglo XX, construyó una buena parte de su obra en los vaivenes que le provocaban sus laberintos mentales, los cuales, además, tenían a su esposa al borde de la depresión y en el manicomio. Por cierto, algunos historiadores resaltan que Marianne era igual o más brillante que él, además de ser una destacada feminista.

En un cuartel de Estados Unidos, un soldado desarrolló una extraña enfermedad que muy pronto desencadenó una de las más terribles pandemias que ha vivido la humanidad. Era el año de 1918 y al padecimiento se le denominó gripe española. El problema se agudizó cuando los infectados fueron enviados a combatir en lo que era la primera guerra mundial. A los gringos no les importó diseminar la enfermedad, y prefirieron participar en el botín de una guerra que estaba decidida.

Con cifras alarmantes en contagios y fallecimientos, México vive la tercera ola de la pandemia. En la sociedad mexicana la tragedia ha tenido diversas perspectivas; en un principio menudearon las voces de incredulidad, cuya postura fue estimulada por el discurso del Gobierno. Luego, las escenas de hospitales saturados y las filas de carrozas en espera de un lugar para cremar a los cadáveres nos revelaron la realidad de la emergencia sanitaria.

Meses después, la disminución en el ritmo de muertes y los discursos triunfantes escondieron la pesadilla. Ahora, crece una narrativa que, de forma consciente o no, esconde el fracaso de las políticas públicas para frenar el problema: “la economía no puede morir”, es la consigna que se repite o se desliza en la sociedad.

Max Weber murió de fiebre española en un rebrote que aconteció dos años después del caso cero. Tenía 56 años, y fue uno de los 50 millones de personas que perdieron la vida por esa causa. Para tener idea de la una magnitud de lo que representaba esa cifra, basta recordar que la población total de México ascendía a los 10 millones de personas.

Dicho sea de paso, también nuestro país fue víctima de esa enfermedad. Si bien hasta ahora no hay consensos sobre la cifra de defunciones. El impacto se puede apreciar con John Womack, quien concluyó que esa pandemia había sido determinante en la derrota zapatista.

Para el caso actual, la economía mexicana ha sido un valor preponderante en el criterio del Gobierno a la hora de tomar sus decisiones; sin embargo, no debemos olvidar que el avance económico del país se había frenado antes de la pandemia.

El COVID-19 agudizó los problemas para un crecimiento efectivo: un crecimiento a partir de los indicadores de 2018, que son los únicos válidos para evaluar si México ha avanzado o no.

Esto suena evidente, pero poco sirve a quien muere en una economía boyante. En este sentido, no puede haber pretexto para salvar vidas. La tercera ola tiene que ser enfrentada desde la racionalidad de la ciencia y con la seriedad y calidad que le corresponde a la catorceava economía del mundo. No estamos para un populismo neoliberal que sostenga: “que se muera quien se tenga que morir”. Mucho menos, para culpar solo al COVID-19 del deterioro de la economía nacional.

POR RUBÉN IGNACIO MOREIRA
@RUBENMOREIRAVDZ

Reconquistando la paz

30 jul, 2021 El Sol de México

  En cuestión de seguridad pública es común saber de disputas entre autoridades de los tres órdenes de gobierno. Cuando sucede un hecho delictivo de magnitud o aparecen estadísticas desfavorables no es extraño que en los medios de comunicación se deslicen frases o argumentos mediante los cuales los titulares de los ordenes de gobierno traten, para deslindarse, de culpar a sus homólogos.

Hace unos días el politólogo e investigador nacional Sergio Aguayo presentó Reconquistando la Laguna, documental auspiciado por El Colegio de México. En 52 minutos describe el esfuerzo institucional para lograr la paz en esta emblemática zona del país.

En el presente artículo no pretendo, además es imposible, desarrollar la estrategia que permitió terminar con la violencia en la comarca lagunera y el conjunto del estado de Coahuila. Adelanto que, aun cuando se observan algunas similitudes, hay rasgos que distinguen las acciones que se aplicaron para cada uno de los territorios de la entidad (Coahuila tiene seis regiones geográficas y económicas).

La responsabilidad de la paz es esencialmente un tema de las autoridades estatales. Esta afirmación puede resultar controversial; sin embargo, mi experiencia me permite aportar argumentos para sostenerla. Me explico: el gobernador es la autoridad que mejor puede articular en su jurisdicción los esfuerzos con la federación y los municipios. Además, es quien tiene la mayor oportunidad de convocar a la sociedad e instrumentar la estrategia.

En el lapso que va de 2012 a 2017 Coahuila disminuyó en más de un 82 por ciento los homicidios y a la fecha mantiene un estándar de paz que lo distingue del resto del país. El ejemplo de La Laguna es notable, pues Torreón, de ser la quinta cuidad más violenta del mundo, salió de ese terrible ranking y se convirtió en referente de tranquilidad. Aun más: quien visita Coahuila puede viajar a cualquiera de los siete pueblos mágicos sin ningún inconveniente u organizar actividades al aire libre o de recreo sin contratiempos.

Son bien conocidas la mayoría de las grandes líneas que sirven para armar una estrategia de paz. Algunas de ellas se pueden enumerar fácilmente: mejorar las policías, involucrar a la sociedad, crear bienestar económico, construir leyes modernas, etcétera. Más allá de distinguir elementos de respuesta como los anteriores, el peso de la solución se encuentra en el compromiso de las autoridades para involucrarse en la instrumentación y evaluación de la estrategia. Esto se traduce, de querer buenos resultados, en un compromiso total de la autoridad subnacional, casi hasta extremos obsesivos. La agenda del gobernante exitoso en materia de seguridad se ve necesariamente dominada por el tema.

El campo de la ejecución de las estrategias incluye el diseño de acciones específicas y su evaluación cotidiana. Las entidades federativas con logros en este campo se distinguen por una actividad intensa y consistente en los consejos de seguridad. Es ahí, en una revisión permanente, donde se descubren las debilidades de la operación y, con un poco de inteligencia y estadística, se encuentra la lógica delictiva de ciudades y regiones. El problema de la inseguridad tiene solución. El mayor obstáculo es la falta de voluntad para atenderlo y el poco tiempo que en su agenda pública y personal dedican los políticos cuando gobiernan.


POR RUBÉN IGNACIO MOREIRA
@RUBENMOREIRAVDZ

Saltillo

16 jul, 2021 El Sol de México

  El Apóstol Jacobo, ahora conocido como Santiago, es recordado por su cercanía con Jesús; este lo acompañó en la transfiguración y en la oración del huerto de los olivos. Por su carácter y pasión, el galileo le tomó un afecto especial y le asignó el sobrenombre de “el hijo del trueno”. Cuenta la tradición que sus restos fueron a dar hasta la lejana Galicia, en donde su tumba se convirtió en un lugar importante de peregrinación, para la cristiandad.

En 1577, de acuerdo con la historia oficial, se fundó Saltillo. Lo que si es cierto, es que hace muchos años, los conquistadores incursionaron en lo que hoy es su territorio. Era tierra llana hacia el noroeste, y para muchas de las futuras expediciones hacia el norte, significó sin lugar a dudas, un lugar de resguardo, antes de adentrarse en los inmensos territorios ignotos. Años después, llegarían colonizadores tlaxcaltecas y conformarían una nueva villa, a la que denominaron San Esteban de la Nueva Tlaxcala.

La pasión del Apóstol Santiago trascendió a la muerte de Jesús y tuvo varias consecuencias: la primera, fue que el rey Herodes lo decapitó, y la segunda, es que varios siglos después, se convirtió en el patrono de los ejércitos españoles, particularmente de la caballería. Al santo, ahora vestido de peregrino, se le dio a conocer montado y armado en las batallas que libraban los ibéricos contra los moros. La cosa no quedó ahí, el amigo de Jesús viajó con todo y conquistadores al continente americano y siguió dando de sablazos a diestra y siniestra, solo cambió de objetivo y en lugar de arremeter contra los hijos de Alá, emprendió en contra de los pobladores de la tierra conquistada.

Hoy Saltillo tiene cerca de un millón de habitantes y es el centro de una de las regiones industriales más importantes del país. Mediciones de organismos especializados la ubican en una posición privilegiada en materia de competitividad, calidad de vida y seguridad. No obstante, su liderazgo en la producción automotriz, la ciudad conserva la magia que llevó al pintor norteamericano Edward Hopper a vivir en ella durante tres temporadas; el paso del artista quedó plasmado en varios lienzos, que hoy se exhiben en importantes museos del mundo.

Santiago “matamoros”, o “mataindios” según conviniera, se le hizo participar en muchas batallas; igual en Centla, Tabasco, en el Templo Mayor o en Querétaro. A este santo, para el cual aquello de poner la otra mejilla no era exactamente lo mejor, muchas poblaciones de América deben su nombre; es patrono de Saltillo y su Catedral está dedicada a él. El próximo 25 de julio se conmemora la fundación de la ciudad; no sabemos si ese día en realidad pasó tan importante suceso, pero se aprovecha la fiesta del “hijo del trueno”, para festejar su aniversario.

Esta es mi primera colaboración en la cadena periodística más importante de México, y pude haber escrito de algún otro tema pero no encontré uno mejor, que la ciudad que me vio nacer. Felicito a mis paisanos y en particular al Gobernador Miguel Riquelme, y al alcalde Manolo Jiménez, por el desarrollo y buena marcha que tiene nuestra insigne ciudad de Saltillo, conocida en todo México como “La Atenas del norte”.


POR RUBÉN IGNACIO MOREIRA
@RUBENMOREIRAVDZ

Este no es el sexenio de Carranza

21 May, 2020 La Prensa de Monclova

  Hoy 21 de mayo se cumplieron 100 años del magnicidio de Venustiano Carranza. El coahuilense ha sido el único presidente que, asesinado, ha muerto en funciones. Como sabemos, los hechos sucedieron en la sierra del estado de Puebla, en lo que era y sigue siendo el pequeño poblado de Tlaxcalantongo. En 2019 se cumplió otro centenario, el de la muerte de Emiliano Zapata. Pero con este aniversario las cosas fueron muy distintas, pues el gobierno federal y MORENA con su mayoría legislativa, denominaron a ese año con el nombre del caudillo del sur, realizando una serie de eventos para recordar la vida y obra de tan afamado personaje. Carranza no las trae todas consigo. Es evidente que el gobierno de la autollamada “cuarta transformación” no lo ve con buenos ojos. De eso nos dimos cuenta desde los primeros días del sexenio, cuando se presentó la identidad gráfica del gobierno entrante y se omitió, entre los “dioses tutelares”, al presidente que convocó al Constituyente de Querétaro. Es muy difícil que una persona escape de su historia: pasado familiar, educación, patria chica, experiencia inicial o religión. Es el caso de Carranza, que salvo en contadas ocasiones, no siguió la lógica que le imponía su contexto histórico personal. Cuando esto sucedió, fue por alguna circunstancia inevitable, pero aún en esos momentos había una referencia a su construcción personal. Carranza era un destino que se cumplía inexorablemente. Siguiendo a Krauze, en su obra México: Biografía del Poder, podemos decir que los coahuilenses tenemos un particular sentido de lo que significan libertad e independencia. Somos producto del desierto y de la adversidad ambiental. El centro del país expolia la riqueza de nuestra tierra y poco regresa a cambio. Ese mismo centro, a menudo, nos deja solos en las adversidades. En uno de los momentos más críticos de la historia del estado, un presidente inepto, como lo fue Antonio López de Santa Anna, y una bola de políticos egoístas, entregaron Texas a los americanos.  Coahuila, abandonado por el centralismo gobernante, perdió la mayor parte de su territorio. Así las cosas, conviene plantear algunas preguntas para entender al hombre que nació en Cuatro Ciénegas, Coahuila, en 1859. ¿Quién es Carranza? ¿Cómo procedió? ¿Hasta dónde llegó en los momentos de tensión? ¿Carranza era predecible? Empecemos por la última pregunta: Carranza, en sus años de gobernador, primer jefe del Éjercito Constitucionalista y presidente de la República, fue un hombre de poder al cual se le podía predecir con cierta facilidad. Sus políticas públicas, sus respuestas a la coyuntura, y sus decisiones de mediano y largo plazo correspondieron con su contexto histórico personal. Él siguió su guion al pie de la letra. Actuó, desde su adhesión a Madero, en un delgado alambre entre la vida y la muerte. Diez años después de la batalla de ciudad Juárez, los sonorenses lo mataron. Carranza no podía, ni pudo, escapar a su historicidad, como los mártires de la Reforma no escaparon a su destino. Carranza sabía que sus abuelos y padres se habían aferrado a la tierra para forjarse una vida. En su infancia y juventud escuchó de Juárez, y de su defensa de la patria ante el invasor francesa. Conoció de los rigores de la tierra. Alguien sostuvo que Carranza era un latifundista. El crítico, seguramente desconoce que en el desierto de Cuatro Ciénegas o de Ocampo se requieren de 50 hectáreas para dar de comer a una vaca. Carranza fue producto de su educación positivista en el Ateneo Fuente, así como de la herencia juarista y liberal de su familia. Pero, también del valor rebelde de su progenitor, Jesús Carranza, capaz de enfrentar sin miedo al poder central o al invasor europeo. Los relatos dicen que quiso ser médico, uno de sus familiares me aseguró el hallazgo de datos que indicaban su interés por estudiar abogacía.  Lo que todos sabemos, es de su terca pasión por la historia, que lo hacia aparecer en los salones de la Escuela Normal de Coahuila donde se ofrecía esa cátedra. Era un coahuilense que sabía del valor de un México federado, donde las partes de la Unión no deben ser un acomodo discursivo. Demostró que desde la periferia se tenía la capacidad de retar y vencer al usurpador. Fue con esa convicción que la legislatura de Coahuila, al desconocer al gobierno de Huerta, utilizó un mensaje poderosamente retador, lleno de orgullo y de legitimidad. Un mensaje que recuerda la dignidad de Ramos Arizpe en la corte gaditana. En la guerra, Carranza era un civil, su vestimenta de campaña carecía de galones o insignias. No le llamaban general o comandante: era el Primer Jefe. Fue el líder de una revolución donde cada acto importante se sostenía en una ley, decreto o plan. Es Carranza un hombre que sabía del estado laico. No fue enemigo de la religión y prueba de ello era la cercanía a personajes como Andrés Osuna, influyente pastor metodista, al cual le asignó funciones educativas en su paso por el gobierno del Estado y al momento de ejercer la Presidencia de la República. Es también, un convencido municipalista y, por ello, en la Constitución de 1917, empujó facultades y atribuciones para la célula básica del país. Él fue alcalde y entendía de las penurias financieras de las administraciones municipales. El coahuilense sabia de la soberanía y el riesgo de perder la independencia. Su conocimiento de la historia le ayuda a sortear el difícil entorno internacional de la Primera Guerra Mundial y las ambiciones imperialistas de los americanos. Con destreza libró la crisis que la imprudencia villista (ataque a Columbus) provocó con los vecinos del norte. Por estas y algunas otras razones, es natural que el cieneguénse no puede ser el personaje de la “cuarta transformación”. Carranza gobernó y tuvo la responsabilidad de conducir al país en momentos cruciales. Es evidente su conciencia acerca del compromiso que la historia había puesto en sus manos. Insisto, Carranza era un hombre de historia y de ella extraía respuestas a su presente. La tensión social liberada en un pueblo en armas reclamaba una salida y él la encontró y construyó en el proceso constitucional de 1917. En su lógica, el país debería seguir la ruta civil y eso le costó la vida. Carranza no pensó en perpetuarse en el poder, cosa que después hicieron Obregón y Calles. Los sonorenses no esperaron al resultado electoral, optaron por la vía armada y por dar muerte a Carranza. La responsabilidad de gobernar marca la diferencia entre Carranza y personajes como Villa y Zapata. Es muy romántico escuchar la afirmación de que estos últimos no pretendieron el poder, pero en la práctica eso les evitó tomar decisiones públicas y, sobre todo, decisiones de Estado. Siempre será más fácil situarse en el bando de los que proponen y que no son juzgados, al de aquellos que actúan y pasan por la balanza de la historia. A fin de cuentas, siendo históricamente objetivo, lo que se materializó del pensamiento de Villa, Zapata o Flores Magón, fue lo que el genio de Carranza, con su Congreso de Querétaro, concretó en lo que llamamos, desde hace ya un siglo, Carta Magna. POR RUBÉN IGNACIO MOREIRA
@RUBENMOREIRAVDZ

Villa Unión y Villagrán

20 Dic, 2019 El Heraldo de Saltillo

  En el noreste de Coahuila, dos pequeñas poblaciones, Gigedo y Rosales, formaron, en 1927, Villa Unión. Oasis, con una nogalera impresionante, y sitio de devoción para miles de creyentes que visitan al Santo Niño de los Peyotes, milagrosa figura que tiene como su casa una centenaria capilla ubicada a pocos pasos de la Presidencia Municipal. Los habitantes de la región son herederos de conquistadores y expedicionarios que colonizaron el norte inhóspito y lejano. También lo son de héroes republicanos que vencieron al imperio en las cercanías de Gigedo, así como de revolucionarios que se levantaron en armas contra la dictadura. Villa Unión es parte de los Cinco Manantiales. Así se conoce a la región que comparte con Nava, Allende, Zaragoza y Morelos. El subsuelo, su nombre lo anticipa, es rico en agua y las nogaleras reciben el preciado líquido gracias a centenarias acequias. Muy cerca se encuentran Piedras Negras y Guerrero, pueblo mágico, en donde se recuerda el viejo camino a San Antonio de Béjar. Los habitantes de Villa Unión, al igual que sus vecinos, son conocidos por su bonhomía y laboriosidad. En el área funciona una de las más grandes cerveceras del mundo. Hay enormes minas de carbón y una impresionante termoeléctrica. Los Manantiales cuentan con universidad, escuelas de educación superior y se juega muy buen béisbol, algo importante en estos tiempos. A ello se añade una rica agricultura y ganadería. El 30 de noviembre ingresaron terroristas por un camino rural a la pacifica población: más de cien delincuentes a bordo de decenas de camionetas. El resultado es conocido, pero vale la pena puntualizar algunas cosas. Primero: Los intrusos fueron derrotados. La policía estatal y las fuerzas federales actuaron de inmediato y repelieron la agresión. Segundo: El gobernador Miguel Ángel Riquelme se presentó en el lugar unas horas después de iniciado el ataque, y me dicen que aún se oían disparos. Respaldó a las fuerzas del orden, a la autoridad municipal y a la población civil. Tercero: La sociedad apoyó de inmediato la actuación del ejecutivo. Los coahuilenses entendieron y se congratularon por las decisiones tomadas. Seguro recordaron los lejanos días de la violencia que inundó Coahuila. Villagrán es un hermoso poblado de Guanajuato. Días atrás un grupo de delincuentes lo tomó por asalto, secuestró policías y escandalizó en sus calles. Después se marchó, ante el miedo de los vecinos y la pasividad de las autoridades. Los agresores de Villa Unión salieron de Tamaulipas, tierra de nadie, cruzaron Nuevo León, territorio del “Bronco”, e ingresaron a Coahuila. En las dos primeras entidades no se les marcó el alto; avanzaron como paseantes en una tarde dominguera. En la tercera, las cosas fueron distintas. Entre la violencia y la paz hay un factor evidente . Un buen gobernador marca la diferencia. En Coahuila tenemos uno muy bueno. POR RUBÉN IGNACIO MOREIRA
@RUBENMOREIRAVDZ

Evo y Sínodo

24 Nov, 2019 El Heraldo de Saltillo

“Es urgente enfrentarnos a la explotación ilimitada de la “casa común” y de sus habitantes. Una de las causas principales de la destrucción en la Amazonía es el extractivismo predatorio que responde a la lógica de la avaricia, propia del paradigma tecnocrático dominante”.   Los efectos de la destrucción ambiental son evidentes y en el horizonte no aparece la posibilidad de un cambio radical que mejore la forma en la cual actúa la sociedad sobre la naturaleza. La cultura humana necesariamente impacta y modifica su entorno. Así ha sucedido desde los remotos tiempos en los que el más lejano de nuestros antepasados utilizó la inteligencia y no el instinto para vivir. La fragilidad física de la especie fue compensada con la capacidad de resolver problemas y retener culturalmente los aprendizajes. Sin embargo, la aptitud intelectual que le permitió al hombre sobrevivir a otras especies, se ha convertido en un riesgo para él mismo, e incluso para los demás seres de la creación. El capitalismo voraz, el consumismo y lo que podemos denominar el confort de la civilización occidental, son tres elementos −producto de la inteligencia humana− que empujan la destrucción del planeta. El confort de la civilización occidental, entre otros daños, acelera el cambio climático y la ruptura del desarrollo sostenible. Es fácil distinguir algunas de las conductas perniciosas que lo caracterizan. Así encontramos, el excesivo consumo de carne y lácteos que degrada tierras, agota los mantos friáticos y elimina cultivos que pueden sostener a millones de personas; o la moda de grandes supermercados que destruyen economías locales, asfixian a los productores e importan estilos de vida ajenos a las realidades nacionales; o el uso vehículos de gran cilindraje que intoxican la atmósfera y constribuyen a la eliminación de especies. Para lograr que la sociedad acepte el costo ambiental, los empresarios arman poderosas campañas publicitarias que hacen ver conveniente una vida llena de satisfactores. Para acabarla de fregar, dirían los clásicos, el consumidor paga el despliegue de comunicación chatarra, y de su menguado salario se cubre una actividad que no mejora el producto que adquiere. El párrafo que abre esta columna forma parte del documento final del Sínodo Panamazónico recién clausurado por el Papa Francisco. En la red se puede encontrar el texto íntegro y descubrir que las reflexiones y soluciones que se proponen son aplicables a cualquier región del tercer mundo. También es fácil concluir que la riqueza de muchas de las naciones del norte se sostiene por la depredación de aquellas que están al sur. Mucho se puede decir sobre Venezuela y Bolivia, pero sin duda son bocados apetitosos para el capitalismo voraz que reclama disponibilidad de petróleo y minerales baratos. Evo y su obra deben ser juzgados por su pueblo y no por los que se han beneficiado por la expolio de la riqueza boliviana. POR RUBÉN IGNACIO MOREIRA
@RUBENMOREIRAVDZ

No todo lo que brilla es oro

19 Oct, 2019 El Heraldo de México

El mundo vive una dramática paradoja: como nunca en la historia hay un aumento en la producción de satisfactores y, sin embargo, una buena parte de estos dañan al ser humano o al medio ambiente   Un kilo de papas fritas, de las que puede distinguir por una sonrisa, cuesta 311 pesos (22 bolsas de 45g), cantidad de dinero suficiente para comprar 10 kilos de papa natural. El productor original vende su papa en 10 pesos el kilo, transformarla en un producto dañino y gracias a la publicidad engañosa, le da al empresario de la comida chatarra, una diferencia aproximada al 3 mil por ciento en su venta en supermercado o tienda de conveniencia. La operación que le describo se puede realizar por cualquiera de nosotros, a las papas u otro producto natural, los datos se encuentran en la red. La actual economía de mercado exprime a los productores, elimina los antiguos canales de distribución (las tiendas de barrio) y destruye el medio ambiente. Lo anterior, sin contar el mayor de los daños: los productos procesados tienen altos contenidos en sustancias que dañan la salud y son el origen de una epidemia de diabetes, hipertensión, cáncer y problemas cardiovasculares. Las generaciones de mexicanos nacidas en los años 60 y 70, por ejemplo, fueron bombardeadas por la entonces naciente televisión con millones de anuncios que impulsaban el consumo de refrescos y pastelillos cargados de azúcar; el resultado: los entonces niños, hoy, en su vida adulta, y en más casos de los que deberían presentarse, son víctimas de obesidad. El mundo vive una dramática paradoja: como nunca en la historia hay un aumento en la producción de satisfactores y, sin embargo, una buena parte de estos dañan al ser humano o al medio ambiente. La perversidad se completa cuando los productos se ofrecen al consumidor ocultando sus efectos nocivos y se destruyen las economías locales. A la industria no le gusta decir que hoy tenemos hospitales llenos de pacientes con enfermedades que se adquirieron ante el impulso del marketing y el consumismo. Tampoco se quiere decir que hay más comida sana que personas que alimentar y que se prefiere tirar los productos que disminuir su precio. Esther Vivas, autora de El negocio de la comida, nos dice: “Las causas del hambre, ya sea en los países del sur o aquí en el norte, es resultado de la mercantilización que se ha hecho de la comida y los alimentos, que han dejado de ser un bien común para convertirse en una mercancía y en un negocio en manos de unas pocas empresas, de modo que si no tienes los recursos económicos necesarios para comprar comida, esta acaba antes en la basura que en el estómago de las personas”. No aplaudir muchas iniciativas que han tenido éxito, eliminación de popotes o bolsas de plástico, sería mezquino. Pero tenemos que aceptar que son insuficientes y que vamos, como humanidad, al colapso. Distraídos en la coyuntura, pasamos por alto la enorme destrucción social, económica y ambiental de los grandes corporativos. La producción y distribución de alimentos son un ejemplo de lo anterior. POR RUBÉN IGNACIO MOREIRA
@RUBENMOREIRAVDZ

Etiqueta clara ya

30 Sep, 2019 La Prensa de Monclova

“La avidez del mercado descontrola el deseo de niños, jóvenes y adultos. La publicidad conduce ilusoriamente a mundos lejanos y maravillosos, donde todo deseo puede ser satisfecho por los productos que tienen un carácter eficaz, efímero y hasta mesiánico. Se legitima que los deseos se vuelven felicidad. Como sólo se necesita lo inmediato, la felicidad se pretende alcanzar con bienes económicos y satisfacción hedonista”.   En cualquier supermercado el consumidor se enfrenta a una lluvia de productos que con etiquetas y mensajes atractivos lo invitan a pagar por él y llevarlo a la mesa. Profesionales del marketing ponen toda su habilidad para colocar atributos al contenido de una lata o bolsa que se ubica en un anaquel.   No hay que dudar mucho para llenar el carro de supermercado con lo que parece ser una despensa saludable: tortillas de harina, jugos de fruta, pan integral, leche deslactosada o refrescos “sin azúcar”. De todos ellos podemos encontrar en la prensa, radio y televisión, sugerentes spots que los vinculan a una vida sana.   El texto transcrito en el primer párrafo forma parte del Documento Conclusivo de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe y es de una profunda actualidad, no obstante, que data del año 2007. El consumismo producto de una publicidad engañosa se ha convertido en una de las mas terribles plagas de nuestro tiempo. Muchas voces han denunciado la voracidad mercadológica.  La misma Iglesia católica ha insistido en diversos textos, uno muy destacable es la encíclica “Laudato Si”.   En Mesa Directiva de Cámara de Diputados hay un dictamen de la Comisión de Salud donde se propone un etiquetado claro para los alimentos. Ocho iniciativas motivaron el dictamen; pudo ser mejor, pero es un gran avance y debe votarse pronto. Se trata de que el consumidor vea con claridad si el producto tiene altos contenidos de sodio, azúcar, grasas saturadas o calorías.   La idea, por cierto, nacida de un justo reclamo de la sociedad civil, ha enfrentado el cabildeo de la industria alimentario. Decenas de lobistas recorren los pasillos de san Lázaro y las oficinas de gobierno para evitar la aprobación.  Argumentan que se daña la libertad de engaño, perdón de comercio. POR RUBÉN IGNACIO MOREIRA
@RUBENMOREIRAVDZ

¿Qué sucedió?

9 Sep, 2019 Voz y Voto

El 11 de agosto se realizaron los comicios para elegir a la nueva dirigencia del Partido Revolucionario Institucional. Triunfó la fórmula conformada por Alejandro Moreno Cárdenas y Carolina Viggiano Austria. El primero, exgobernador con licencia de Campeche, la segunda, legisladora en distintas ocasiones por el estado de Hidalgo. Los dos se distinguen por su trayectoria en cargos de dirigencia partidista. A las más de 6,000 urnas que se instalaron en el país acudieron 1,885,269 priistas. La fórmula ganadora obtuvo 1,603,725 votos; el segundo lugar correspondió a la encabezada por la exgobernadora de Yucatán, Ivonne Ortega y José Encarnación Alfaro, en tanto que la tercera posición fue para Lorena Piñón y Daniel Santos. Respectivamente, consiguieron 177,298 y 49,251 votos. El resultado no fue una sorpresa. Varias encuestas lo anticiparon. Días antes de la elección, los periódicos Reforma y El Universal pronosticaron, con sus correspondientes estudios de opinión, el desenlace de la contienda. El mismo 11 de agosto la empresa Mitofsky, al cierre de urnas y con un ejercicio estadístico, anticipó el triunfo de Alejandro Moreno. Horas después, el programa de resultados preliminares y las actas que fluyeron hacia el órgano de procesos internos del partido confirmaron las tendencias. ¿Por qué una elección abierta? Para la renovación de su dirigencia nacional, el PRI seleccionó el método que permite a todos los militantes participar con su voto. No es la primera vez que el tricolor realiza una contienda con estas características. Valga decir, la anterior también se desarrolló cuando el partido estaba en la oposición. Y aclaro que, estando en el gobierno, el PRI siempre ha encontrado un “conveniente consenso” para designar a su timonel. Durante los años que gobernó el presidente Peña desfilaron siete dirigentes: Cristina Díaz, César Camacho, Manlio Fabio Beltrones, Carolina Monroy, Enrique Ochoa, René Juárez y Claudia Ruiz Massieu. Como se puede inferir, el promedio de permanencia es inferior a un año. No se tiene que reflexionar mucho para obtener conclusiones acerca del rol del PRI en ese periodo: 1. Es evidente la sumisión a un poder “meta partidario” que remueve y designa a las dirigencias sin el concurso de la militancia. 2. No hay forma con la cual se pueda construir un proyecto partidario de mediano y largo plazo, y mucho menos dar buenos resultados electorales. La secuencia de nombramientos se asemeja a lo que sucede en el béisbol cuando el mánager cambia a los lanzadores en un intento por evitar la paliza; o bien, como narra Francisco Rojas en su famoso cuento El diosero, para cada ocasión se fabricaba un ídolo que era sustituido ante un mal resultado o una nueva necesidad. La dirigencia de Claudia Ruiz Massieu terminará la que inició Manlio Fabio Beltrones, por lo que el proceso electivo era inevitable. No fue posible la prórroga o la sustitución “meta estatutaria”. Ante la contienda se abrieron dos frentes de opinión: los que propusieron una elección donde la militancia participara y los que predicaban “otro método”. Los últimos nunca fueron claros sobre el procedimiento reglamentario que proponían, haciendo parecer que se deseaba más un acuerdo cupular. Al final se optó por el método mencionado. Desde mi punto de vista, fue la mejor decisión que se pudo tomar. Los órganos electorales del Comité Ejecutivo Nacional organizaron una buena contienda. Muchos militantes, más de lo esperado, acudieron a las urnas y el resultado confirmó los pronósticos de las encuestadoras. No puede despreciarse el esfuerzo que significó instalar las mesas receptoras de votos y organizar la contienda. La campaña En cuarenta y cinco días, y con un tope de gasto inferior a los cinco millones de pesos, las tres fórmulas desarrollaron sus campañas electorales. Se desplegaron estrategias muy distintas. Alejandro Moreno y Carolina Viggiano optaron por recorrer el territorio, buscar en las entidades acuerdos con las fuerzas reales y plantear la unidad, así como la promesa de transferir la toma de decisiones importantes a la militancia como ruta para la recuperación del partido. Ivonne Ortega y Encarnación Alfaro apostaron a las redes sociales, al marketing y a un discurso de confrontación. A mi juicio, la estrategia violenta de la exgobernadora de Yucatán hizo rápidamente inviable su candidatura. Su discurso chocó con sus antecedentes políticos. Nunca distinguió que el receptor de su mensaje era lo más duro del priismo, el que tiene conocimiento de los actores y las formas que se dan dentro del partido. Por último, su planteamiento discursivo torpedeó la visión de su “futura” dirigencia, transmitiendo un mensaje equivocado y el resultado lo comprueba. La tercera fórmula, integrada por dos militantes con presencia regional, inicialmente padeció de una inexplicable expulsión del partido. Con una resolución del Tribunal Electoral regresaron a la contienda y aun cuando quedaron lejos del primer lugar, dejaron constancia de su discurso de irrupción y de una campaña activa. Además, ganaron algo importante dentro del PRI: presencia nacional. Hace muchos años escuché de un político: “es cierto: el que se enoja, pierde”. Pero también es cierto, “el que pierde, se enoja”. La fórmula que quedó en segundo lugar no aceptó la derrota y a la fecha que se escriben estas líneas no se sabe si recurrirá o no a los tribunales. Se antoja muy poco probable que lo hagan. La diferencia es tan grande que no deja lugar a dudas sobre el resultado. En ese sentido, para cuando aparezca este artículo, la dirigencia ya estará en funciones. ¿Qué sigue? En un artículo anterior apunté las cuatro grandes tareas que el partido habrá de enfrentar (http://revista.vozyvoto.com.mx/el-dia-despues/). Ahora sólo voy a enumerarlas y agregar algunos comentarios sobre retos específicos que tiene la nueva dirigencia, en particular, en la organización y administración del partido. Espero que al referirlos sirvan al lector para sacar conclusiones sobre su situación actual y contribuyan al análisis de las causas que llevaron a la terrible derrota de 2018. Las cuatro grandes tareas son: 1. Resolver cuál es nuestro proyecto de nación y en dónde buscaremos nuestras simpatías. Solventar qué somos y a quién representamos; 2. Cómo nos vamos a organizar en el futuro; 3. Cuál debe ser nuestra relación con el poder, el que sale de otras opciones políticas y el que llega al gobierno avalado por las siglas del PRI, y 4. Solucionar el conflicto de la toma de decisiones en el interior del partido. El primero de los enumerados pareciera extraño que se tenga que discutir. Sin embargo, resulta evidente que, en los últimos años, el PRI padeció una especie de esquizofrenia. En nuestro programa de acción encontramos un discurso y en la historia del último gobierno una realidad distinta. Quizá una de las grandes causas de la derrota se encuentre en esa patología partidaria. El reto inmediato de Alejandro Moreno y Carolina Viggiano es enfrentar las condiciones desastrosas en las que se encuentra el instituto político que van a dirigir. Me permito señalar algunas: 1 Finanzas complicadas. Si bien no estamos ante la tragedia que ocasionaron las multas del Pemexgate, la caída de los votos generó una disminución sustancial de recursos. En las entidades sucede lo mismo: muchos comités directivos están a punto de la asfixia. 2 Asincronía. En los últimos meses se ha observado una clara inconsistencia en la actuación del partido y en las bancadas de diputados y senadores. Más aún, las legislaturas locales han tomado rumbos extremos. El más notable se presentó en Baja California, donde se respaldó el intento de ampliar el periodo del gobernador electo. En un Estado democrático, un proyecto de nación es básicamente una postura que se conforma desde la legislación. En este renglón, la dirigencia tendrá que enfrentar el dilema: voto de partido o voto en conciencia. En términos crudos: solidez de la ideología o beneficio político del pragmatismo. 3 El inmovilismo. Desde el periodo de Luis Donaldo Colosio, salvo excepciones regionales, en el PRI se abandonó la práctica partidaria. Hoy tenemos dirigencias estatales y consejos políticos vencidos, municipios donde ya no hay comités partidarios, y la mayor parte de los seccionales no han sido renovados en años o no existen. Se abandonó la operación del partido de masas. En algún momento se encontró en el marketing un placebo momentáneo. Diseñado como un partido de masas, parece tarea titánica poner de pie al gigante, pero resulta inevitable asumirla, salvo que la militancia decida una conversión a otro modelo de partido. Apunté tres retos inmediatos que Alejandro Moreno y su compañera de fórmula tendrán. Veremos cómo enfrentan su responsabilidad y qué resultados obtienen. De ello, en buena medida, depende el futuro del partido. Iniciarán su encomienda de la mejor forma posible: estar legitimados por el voto de más de un millón y medio de electores. POR RUBÉN IGNACIO MOREIRA
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El poder económico y el poder político

3 Sep, 2019 El Heraldo de México

Como otros líderes emergentes, el carismático Adolfo Hitler movió el orgullo de su pueblo y en las minorías encontró a los enemigos perfectos para su proyecto político. En días pasados, para ser exactos el 1 de septiembre, se cumplieron 80 años del inicio de la Segunda Guerra Mundial. El detonante visible: Alemania, con la complacencia del poder soviético, invadió Polonia. En cuestión de días, esta nación sucumbió ante los germanos. En términos generales, la historia es conocida: Alemania, Japón e Italia terminaron vencidos. Tras la caída de Hitler, el mundo descubrió el horror del Holocausto judío; Estados Unidos y la Unión Soviética se dividieron por un tiempo el mundo e iniciaron una carrera armamentista e ideológica, a la que se denominó guerra fría. A propósito del aniversario, vale la pena recordar el libro El Orden del Día, de Éric Vuillard. Novela sugestiva que nos introduce en los vínculos de los corporativos empresariales alemanes con el nazismo. En el libro desfilan los nombres de Gustav Krupp, Wilhelm von Opel, Albert Vögler, August Rosterg y Wolfgang Reuter. Es fácil descubrir quiénes eran estos caballeros; algunos de sus apellidos hoy son marcas registradas. Hitler asumió el poder total gracias a un proceso electoral y, paradógicamente, a la incredulidad del culto pueblo alemán que no distinguió los rasgos psicópatas de su líder. Como otros líderes emergentes, el carismático Adolfo Hitler movió el orgullo de su pueblo y en las minorías encontró a los enemigos perfectos para su proyecto político. Lo anterior, sin olvidar que para no “batallar”con eso de la democracia y la libertad de expresión, el loco de “marras” encarceló y eliminó a muchos de sus adversarios. Inicialmente, las grandes potencias occidentales de la época, EU, Francia e Inglaterra, principales exponentes del capitalismo internacional, vieron en el Führer a un aliado contra el avance del comunismo. Pero los locos están locos y, tarde o temprano, son congruentes con su padecimiento y se salen de control. Tan solo unos meses después de iniciada la guerra, Hitler pisaba París y bombardeaba Londres. Vuillard narra cómo un día de febrero de 1933, los propietarios de Bayer, BMW, Siemens, Agfa, Shell, Telefunken y Thyssen Krupp se reunieron con Hitler para financiarle su campaña electoral. Durante la guerra, muchas de estas empresas se beneficiaron con jugosos contratos y se les permitió aprovechar para su producción materias primas sustraídas de los pueblos sometidos, así como hacer uso de mano de obra esclava. El régimen nazi desapareció, pero no los capitales que fueron sus aliados y que contribuyeron de forma consciente a una de las pesadillas más terribles de la historia. Un conocido pensador alemán decía que en el capitalismo tarde o temprano el poder político queda sometido al económico. Por cierto, y por aquello de la moral, hay que agregar que el poder político no tiene la habilidad del económico para limpiar su nombre. Una conveniente cantidad de dinero para obras pías y una buena campaña ideológica borra la responsabilidad que el capital haya tenido en cualquier crimen. POR RUBÉN IGNACIO MOREIRA
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Ejército Mexicano

17 Ago, 2019 El Heraldo de México

Un año antes, el 19 de febrero, en Coahuila, el Congreso del Estado desconoció a Victoriano Huerta, y autorizó al gobernador Carranza a levantarse en armas, permitiéndole la organización de un ejército. El 13 de agosto se cumplieron 105 años de la firma de los Tratados de Teoloyucan. Con ello terminó una fase de la Revolución y se acordó la disolución del Ejército federal. La Revolución constitucionalista había triunfado. Un año antes, el 19 de febrero, en Coahuila, el Congreso del Estado desconoció a Victoriano Huerta, y autorizó al gobernador Carranza a levantarse en armas, permitiéndole la organización de un ejército. Aquellos acontecimientos marcaron el nacimiento de una institución con características muy distintas a las que sustituía. Los viejos generales aristócratas y los oficiales del Porfiriato fueron licenciados y se terminaron las levas como forma de reclutamiento. Carranza inició la construcción de un ejército moderno. La tarea se prolongó por varias décadas y en la historia de las Fuerzas Armadas hay figuras fundamentales como Amaro, Ávila Camacho o Urquizo. Hace unos días, en la opinión pública, se discutió sobre el futuro de las Fuerzas Armadas. El detonante fue una opinión del Ejecutivo federal sobre la necesidad o no de su permanencia. Cuando hablamos del Ejército Mexicano, lo hacemos, en el fondo, sobre un tema de importancia capital: la seguridad nacional. Es claro que el concepto a que me refiero va más allá de la función militar, pero cuando se dialoga sobre la conveniencia o no de su existencia, necesariamente entramos en la órbita de ese concepto. El Ejército ha sido un elemento fundamental en la política del México posrevolucionario. Me permito señalar cuatro de sus contribuciones más relevantes: 1) A diferencia de lo que vivieron todos los países latinoamericanos en el siglo XX, el Ejército de la posrevolución nunca cayó en la tentación de tomar el poder. 2) Por el número de elementos, contamos con un Ejército moderado en sus dimensiones y en el presupuesto que se le asigna. 3) Para bien o para mal, se le asignó la tarea de combatir al narcotráfico, principal problema del país, y cuando menos en los próximos cinco años tendrá un rol importante en la seguridad interna del país. 4) En materia de protección civil, tanto la Sedena como la Marina tienen responsabilidades asignadas. No hay posibilidad de prescindir de ellos. La región no ha tenido conflictos bélicos y se aprecian pocas probabilidades de ellos en el futuro. Sin embargo, hay muchos ejemplos en el mundo de periodos prolongados de estabilidad que terminan bruscamente. Además, sin Ejército nuestra seguridad quedaría formalmente en manos de nuestro vecino. Deshacer el Ejército Mexicano sería un error histórico e imposible de enmendar. Pareciere que la discusión quedó al olvido, pero la manifestación se registró en un gobierno que ha proclamado el cambio de régimen. El futuro de la Fuerza Armada se tendrá que discutir. POR RUBÉN IGNACIO MOREIRA
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El día después

5 Ago, 2019 Voz y Voto

El 11 de agosto el PRI decidirá su próxima dirigencia nacional, lo hará con el método de elección abierta a la militancia. Es decir, podrán participar más de seis millones y medio de electores priistas, cuyo voto será una de las acciones más trascendentales para el futuro del partido. Me parece necesario insistir en el hecho de que la elección es solamente una de las decisiones importantes que tendrá que asumir la militancia en el futuro del partido. La derrota que vivió el PRI fue terrible, pero las cosas van peor de lo que se esperaba. Tocará a la militancia seleccionar a la dirigencia y, con ello, romper la cadena de decisiones cupulares que se hicieron una constante en los últimos años. La inevitable pregunta: ¿Qué pasó con el PRI? No me refiero al resultado electoral, cualquiera lo sabe. De ello sólo vale la pena señalar que hay una diferencia significativa entre los votos del candidato a la presidencia y de quienes lo acompañaron compitiendo por otros cargos. La diferencia es desfavorable para el primero. Pasan los días y los militantes no tenemos respuestas contundentes para explicar la debacle, como tampoco una ruta clara para volver a ser una alternativa. En otras latitudes, en la derrota estrepitosa, se llama de inmediato a una renovación total de la dirigencia. Acá se optó por dejar pasar el tiempo y administrar la transición. Es indudable que se requiere de una directiva con mayor legitimidad para convocar a la militancia a responder preguntas como las siguientes: ¿Qué pasó? ¿Dónde estamos? ¿Seguimos siendo un partido viable? ¿Qué somos? ¿Qué queremos ser? ¿Qué hacer? A ello se suma que es imposible ejecutar el mandato de la militancia si no se cuenta con su respaldo. En el horizonte se han dibujado explicaciones para entender el resultado electoral y también propuestas para, en su caso, aliviar al enfermo. Sin embargo, no son satisfactorias ni mucho menos contienen el consenso del priismo. Se discute y propone lejos de la base. Desde hace años no hay aprecio a la voz de los seccionales. La directiva sigue sin reconocer que es el militante de territorio el mejor calificado para responder, por qué su vecino votó por otra opción. Como un boxeador que ha recibido un fuerte golpe, el PRI no ha tenido la oportunidad de despejar la mente y encontrar el camino para reponerse. En la arena política llevamos un año trastabillando en una semi inconsciencia, en la que no atinamos a establecer una estrategia que nos permita regresar a la pelea. Lo anterior es comprensible. Por ello se precisa de una dirigencia con la mayor fuerza posible, la cual sólo puede surgir de una elección en donde la militancia participe y decida. El 11 de agosto los priistas cumpliremos con ese primer requisito. Se intentó evitar una elección de estas características, no faltó quien esgrimiera, como pretexto, el rompimiento de la unidad; otros plantearon la posibilidad de intervención de agentes externos al Partido y hubo quienes expusieron el miedo a ser exhibidos por una baja participación en los comicios. Salvo el último de estos supuestos inconvenientes, los otros se pueden argumentar en contra del resto de los métodos de selección que establece el estatuto partidario. Como en toda contienda, los ánimos y pasiones se exaltan. Eso no es malo, siempre y cuando acepte la derrota quien no se vea favorecido por la voluntad de sus correligionarios y, quien triunfe, convoque de forma inteligente a la ruta de la reconstrucción. El reto es más complejo de lo que parece, la dirigencia y la militancia tendrán que asumir prácticas que, si bien no son inéditas, han sido poco frecuentes en la vida institucional del partido. Durante años se desmanteló la vida interna del pri. En términos de reflexión y debate político, la actividad del militante fue limitada y disminuida. Se eliminaron los procesos democráticos internos y se descuidó la estructura territorial. El seccional, célula base del partido, fue excluido de todo tipo de decisiones. El menosprecio, salvo excepciones, llegó al extremo de no someter a la evaluación de la militancia las políticas publicas de los gobiernos que, gracias a su apoyo, accedieron al poder. En menor o mayor medida, las dirigencias actuaron como si el partido fuera una agrupación de cuadros y no de masas. Tal vez esa contradicción con el diseño y naturaleza del PRI fue una de las razones por las cuales, al momento de ser requeridas, las bases no respaldaron las propuestas de la cúpula. La crisis se acentuó cuando, con el propósito de sustituir y evitar la práctica partidaria y la lealtad a una posición política, ideológica o histórica, se recurrió al marketing y a las famosas “estrategias de comunicación”. Por el daño causado, me detengo un poco en el tema del llamado “marketing político”. Su uso fue de tal magnitud que vale la pena reflexionarlo. Como partido, cedimos a la tentación de enfrentar los procesos electorales con fórmulas mágicas que incluían figuras artificiales y lemas de coyuntura. Para infortunio, tuvimos de inicio buenos resultados, lo que profundizó el abandono de la vida partidaria. La quiebra vino al momento de una competencia complicada, donde la derrota tomó proporciones catastróficas. El famoso “voto duro” nos abandonó. ¿Hay posibilidad de regresar a la contienda? Sí la hay. No obstante, es necesario dejar en claro que la elección abierta es sólo el comienzo de una amplia estrategia. No basta que la dirigencia esté legitimada por el voto de la militancia. Son muchas más las cosas que se requieren para que aparezca una luz al final del túnel. La responsabilidad de la nueva directiva es mayúscula. No falta quien espera triunfos inmediatos y los que exigen que la simpatía de los votantes regrese al pri de un día a otro. El tema es complejo y va más allá de buscar satisfacer expectativas a corto plazo. En la mesa se encuentra el futuro del partido. No hay espacio para el uso de “fórmulas mágicas”, esto nos llevó a la situación en la que nos encontramos. ¿Qué hacer? En mi opinión, hay cuando menos cuatro tareas ineludibles y un requisito estructural. Entregar el poder a la militancia es el requisito. El futuro del partido no puede enfrentarse sin que los militantes participen en la reflexión y toma de decisiones. La respuesta a la crisis debe comenzar por un cambio radical. Es necesario llevar la conducción del partido al territorio, alejarla del poder gubernamental, quitársela a los que se la apropiaron para fines personales y expulsar, de paso, la práctica del marketing. Un partido es una visión de futuro y una herencia cultural. Los triunfos sólidos se presentan cuando un mensaje honesto convence a los electores. Otros mecanismos normalmente conducen a victorias momentáneas y derrotas posteriores. Primera tarea. ¿Qué somos? ¿Quiénes somos? ¿Qué representamos? ¿Qué México queremos? Es imprescindible una asamblea nacional para responder lo anterior. Tenemos que confirmar en la militancia el sentido del mensaje que se desprende del último resultado electoral. Nos abandonaron nuestros electores tradicionales: los habitantes de barrios y colonias mudaron su voto a otra opción política en busca de lo que nosotros éramos. Muchos pensamos que el abandono a nuestros principios históricos fue uno de los motivos de la derrota. Siendo un partido que en sus documentos pregona la socialdemocracia, nunca nos faltan candidatos que salen a la calle con posiciones que rayan en la ultraderecha y gobiernos que envidiarían a los partidos más conservadores. Sin embargo, la ruta del pri tiene que ser confirmada por la reflexión y decisión de una gran asamblea nacional. Segunda tarea. Reorganizar al partido. Decidir la forma en la cual nos vamos a estructurar. Tomar conciencia de la función que tiene nuestra base territorial y de la actuación que corresponde a los sectores, movimientos y organizaciones. Definida nuestra posición ideológica y la visión que tenemos para México, nos corresponde articularnos dentro de la sociedad para confrontar nuestra idea de país con la de aquellos que tienen una opción diferente. Urge dentro del partido una práctica política permanente y los mecanismos para que la reflexión y la decisión salgan de la base y no se le impongan. Tercera tarea. Nada ha hecho más daño al PRI que su relación con el gobierno. Paradójicamente, sus peores crisis las ha vivido con autoridades emanadas de sus filas. El partido debe ser vanguardia y no procesión de un gobierno. El PRI debe evaluar a los gobiernos y, cuando nazcan de él, tener muy claro el límite hasta donde se les puede acompañar. No sólo se debe abandonar a un mal gobernante, también se debe tomar distancia de aquellos que se alejen de los principios e ideas fundacionales del partido. Cuarta tarea. Evitar para siempre que la cúpula rapte al PRI. No son pocas las veces que observamos un proceso democrático para la selección de una candidata o candidato, quien una vez satisfecha su pretensión, se convierte en cúpula y se suma a las prácticas antidemocráticas y centralistas que antes criticó. La autonomía del partido requiere varias cosas, entre ellas, la suficiencia financiera de su estructura estatal, la eliminación de prácticas y facultades metaestatutarias, el fortalecimiento del vínculo del partido con quienes lo representan en cargos legislativos y, también, disminuir al máximo las facultades de la dirigencia para designar candidatos o sustituir a las directivas estatales. A la próxima dirigencia no le puede satisfacer solamente el triunfo, su misión es mayor: convocar a la militancia a recomponer el partido. POR RUBÉN IGNACIO MOREIRA
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Saltillo

5 Ago, 2019 El Heraldo

Actualmente, en la capital de Coahuila habita cerca de un millón de personas, y es centro de una zona económica pujante.

No se sabe la fecha exacta del arribo de los primeros peninsulares al valle que hoy ocupa Saltillo.Antes de 1577 ya lo habían visitado exploradores que buscaban minerales para financiar a la Corona o civilizar a indios aplicando la pedagogía de los latigazos. Actualmente, en la capital de Coahuila habita cerca de un millón de personas, y es centro de una zona económica pujante. El trazo de sus calles y el diseño de sus edificios hacen memoria de nuestro pasado colonial. El 25 de julio de 1577 se aceptó como fecha de fundación de Saltillo, y en 1591, a un lado de ella, se estableció el pueblo de San Esteban de la Nueva Tlaxcala. Saltillo ha sido testigo y protagonista de múltiples acontecimientos. En sus calles camina la historia. Hay una sabiduría colectiva que mezcla el mundo chichimeca, español y tlaxcalteca. Pero también hay algo de sefardí, palestino, libanés y anglosajón que se asoma a cada paso que damos por sus plazas y vecindarios. El templo de San Esteban o la Catedral de Santiago han visto pasar a expedicionarios españoles, funcionarios de la monarquía que levantaban inventarios de la lejana provincia, insurgentes que huían tras la derrota, soldados americanos, modestos republicanos que luchaban contra el imperio, revolucionarios norteños y un montón de presidentes. En las calles de Saltillo caminó Alberto del Canto, fundador de la ciudad; Francisco de Urdiñola, Xicoténcatl el joven, el cura Hidalgo, Santa Anna, Taylor, Juárez, Acuña, Madero, Carranza, Torri, Valle Arizpe, Vito y Miguel Alessio Robles, Cárdenas y muchos más. Bueno, lo hizo hasta Edward Hopper, famoso creador norteamericano que desde el techo del antiguo Hotel Arizpe Sáenz pintó la ciudad, su cielo hermoso y sus azules montañas. El santo patrón de Saltillo es Santiago Apóstol, que se impuso a San Esteban, el protomártir cristiano protector del poblado tlaxcalteca. Sin embargo, la fiesta más importante es la del Santo Cristo, el 6 de agosto. Hasta quienes no creemos en los milagros sabemos que el Señor de la Capilla es muy cumplidor. Hoy, Saltillo sigue siendo la ciudad limpia y culta que narra Miguel Alessio Robles en Perfiles de Saltillo. Pero también, según la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana del INEGI, es la que tiene una mayor percepción de seguridad en el país; la segunda con mejor movilidad urbana, según el IMCO, y una de las mejores para invertir en México. No es tarde para felicitar a la Atenas del Norte, y menos para aclarar lo modesto que somos los saltillenses cuando describimos a nuestra ciudad. Por cierto, yo soy antitaurino y estoy por la abolición de las corridas, pero no tengo duda de que el mejor torero que ha visto el mundo es mi paisano Armilla. POR RUBÉN IGNACIO MOREIRA @RUBENMOREIRAVDZ

La Reforma Electoral que viene

31 Jul, 2019 El Heraldo

En términos generales, contamos en México con instituciones confiables que han dado fin a los grandes debates postelectorales.

Si bien no es un secreto y su información se difunde por algunos medios nacionales, el Foro para la Reforma del Estado y Electoral que se celebra en la Cámara de Diputados no acapara la atención de la opinión pública. El objetivo por el que fue instalado no genera todavía el interés de las mesas de debate. La intención es clara. En la mira está el federalismo, la autonomía de los órganos electorales y el sistema de partidos. Salvo los interesados en el tema, son pocos los que se han percatado de un peligro que avanza desde San Lázaro, el cual, de concretarse, alterará instituciones y procesos fundamentales del México moderno. ¿Qué razón tienen las reformas? Entre ellas, desmantelar los órganos de administración electoral y los que resuelven las controversias jurisdiccionales de la materia. Es evidente que el país no atraviesa por una crisis de naturaleza electoral, pues si algo quedó claro en los últimos comicios fue que ninguna voz cuestionó los resultados ni la legitimidad de los triunfadores. Varios especialistas convocados al Foro mostraron extrañeza por la intención de realizar, en estos momentos, reformas de gran alcance. Uno de ellos fue el investigador de la UAM Eduardo Medina Torres, quien disertó sobre el recuento de las reformas electorales y su relación con acontecimientos políticos del país. Vale la pena ver y escuchar su relato aquí (bit.ly/2Fua2VV). En términos generales, contamos en México con instituciones confiables que han dado fin a los grandes debates postelectorales. Es cierto que se han destinado muchos recursos a la organización de comicios, pero hemos logrado, a cambio de ello, procesos democráticos incuestionables. También es verdad que hay uno o dos consejeros del INE a quienes les gana la estridencia y poco abonan a una conducta seria y austera, pero se trata más de actitudes personales que institucionales. El lobo que parece nadie ve y que se ha vestido con piel de “supuesto ahorro presupuestal” puede causar estragos mayores a la vida democrática de México. La finalidad es restar facultades a los estados, centralizar el poder como en el siglo XIX, retroceder hacia conductas que se criticaron en el antiguo régimen y golpear al sistema de partidos. Bajo la consigna de la austeridad y un discurso descalificador, avanza sigilosamente una reforma que nadie pidió y que las condiciones del país tampoco la exigen. Debilitar al árbitro electoral no es necesario para un gobierno que llegó con un gran respaldo popular. Golpear al federalismo resulta suicida en un país donde las entidades son cada vez más distintas y la fórmula de la autonomía es la que puede mantenerlas sin rupturas y disputas. POR RUBÉN MOREIRA

El Dilema del PRI

10 Jun, 2019 La Prensa de Monclova

¿Quiénes fueron los que creyeron que la función del PRI era de sumisión al gobierno y desdeñaron su papel de vanguardia, soporte y reflexión ideológica? ¿Quién dijo que la palabra revolución era anticuada? ¿Quién pensó que los simpatizantes del PRI habían dejado de pensar en sus referentes históricos?

Hay películas donde un viajero en el tiempo se encuentra consigo mismo y no sabe qué hacer. Ese es el dilema del PRI; sus simpatizantes lo abandonaron por un “visitante” del pasado que se apropió de aquel mensaje que le dio al tricolor triunfos y empatías con los segmentos populares. No hay duda, el PRI es un partido que nació de la revolución, como tampoco la hay de que esta fue la primera de carácter social en el siglo XX. Reconoció derechos sociales, repartió la tierra y nacionalizó industrias estratégicas. Los gobiernos de la revolución penetraron a muchas generaciones con la poderosa ideología que llamaron nacionalismo revolucionario y el partido era un gran megáfono de ella. Contra lo que se piensa, el concepto revolución no se estancó en 1929, el partido durante décadas reflexionó y operó temas de avanzada. Un concepto que ahora parece trillado –revolución- se mantuvo vigente a partir de rupturas con el statu quo. El rito era, parafraseando una novela, romper para crear. El pasado domingo, sucedió lo que se esperaba, los resultados electorales fueron adversos al PRI y parecidos a los de un año atrás. No hace falta echar muchos números para descubrir por quien votaron sus simpatizantes. Baja California, es un ejemplo, hace seis años el partido se quedó a cuatro puntos de la gubernatura, ahora en un lejano quinto lugar. Los resultados nos dicen que el triunfador recogió la voluntad de los sectores populares, que antes eran una cantera del PRI. Al neoliberalismo que gobernó y atrapó al partido no le interesó la ideología, prefirió el discurso del mercado y los rendimientos económicos. México generó riqueza, pero eso no disminuyó a los pobres. Los neoliberales cambiaron el rumbo, y convirtieron al partido en trampolín electoral. Impidieron que sus sectores y organismos encabezaran causas, y pensaron que el marketing era suficiente para ganar. El tiempo alcanzó al PRI en 2018 y sufrió una derrota estrepitosa; perdió frente a una imitación de lo que fue su ideología y con organizaciones que tratan de revivir la grandeza que tuvieron las suyas. Es un problema estar en el hoyo, pero es mucho más grave no saber cómo salir. La militancia es la única que puede reclamar la herencia de aquel pasado que los votantes añoran del PRI. En un país con tantos pobres, en la política se deben tener ideas y causas, y no plástico y publicistas. El problema es mayúsculo, el deseo de evitar la ruptura, no puede ocultar una verdad innegable: el partido es de la militancia y ella tiene que decidir su futuro. POR RUBÉN MOREIRA

La paz es posible

31 Jul, 2019 Voz y Voto

El país vive, exceptuando sus años de guerra civil, el mayor momento de violencia en su historia. Llevamos más de una década de espiral de homicidios que parece nunca cesarán. En el ambiente que ha generado la inseguridad, encontramos a muchos políticos y líderes de opinión plantear todo tipo de análisis y recomendaciones; no pocas de ellas disparatadas y violatorias de los derechos humanos.

En el debate es común encontrar acusaciones y reproches. Hay quienes culpan a Felipe Calderón del desastroso momento de violencia en el que nos encontramos; otros, al prohibicionismo de algunas drogas, y unos más al sistema económico. Me atrevo a mencionar a Calderón porque él hizo de la política en inseguridad su obra de gobierno; sin embargo, es claro que desde muchos años antes se habían incubado las condiciones para el estallido de la violencia. Más allá de su eficacia, fue su decisión de enfrentar el crimen lo que a mi juicio precipitó lo que tarde o temprano se iba a desencadenar. En mi opinión, el motivo del fracaso radica en la nula capacidad política del entonces presidente para lograr, con gobernadores y alcaldes, acuerdos de respaldo a su agenda. No estamos en las condiciones de un Estado fallido, pero sí de uno disfuncional. Para sostener lo anterior, valgan cuatro datos: 1) son muchas las zonas del país donde los ciudadanos no pueden transitar libremente e incluso las autoridades no se atreven a hacerlo; 2) las cifras de homicidios crecen y las políticas públicas nacionales han fracasado en su intención de disminuirlas; 3) no son pocos los grupos de autodefensa que patrullan y someten parte del territorio nacional; 4) los principales capos de la delincuencia son juzgados en otros países. En los elementos arriba escritos, es fácil identificar los síntomas de un Estado claramente disfuncional. En el cuarto de ellos vale la pena hacer un comentario que ilustra la afirmación. ¿Por qué un país extradita a quien le ha hecho tanto daño? La lógica nos dice que la respuesta a la pregunta está relacionada con la capacidad del país para garantizar una sanción efectiva y la certeza de que la misma se cumpla. En el sistema penitenciario también somos disfuncionales. ¿La paz es posible? La respuesta es sí. La solución en sí misma es muy simple, pero compleja y difícil al momento de ser instrumentada. Se requiere que los tres órdenes de gobierno demuestren una clara voluntad de actuación en contra del crimen, con políticas públicas adecuadas y un espacio de tiempo razonable para su aplicación. El lector seguramente me cuestionará sobre el segundo de los elementos, argumentando que con él se puede decir todo y nada; al respecto, basta comentar que si revisamos los pocos lugares del país donde ha mejorado la seguridad, nos daremos cuenta de que su éxito pasó por aplicar fórmulas muy conocidas e incluso de bajo costo. La violencia disminuyó en lugares donde se limpiaron las policías y se les aumentó el salario; se crearon cuerpos élite; se construyó, aun modestamente, un sistema de inteligencia; se golpearon los ingresos del crimen; se generó empleo y se invirtió en educación, deporte y cultura. Como se observa, no se trata de descubrir el hilo negro. Entre una comunidad violenta y una en paz hay un factor que hace la diferencia, y consiste en la voluntad de actuar que asumieron las autoridades que se convirtieron en exitosas. Los gobiernos locales con buenos resultados enfrentaron al crimen, incluso en áreas en las cuales pudieron haber objetado falta de competencia. Donde hubo logros no se realizaron grandes reformas legales: se aplicaron las normas existentes, se diseñaron políticas de seguridad inteligentes, pero sobre todo se mostró el compromiso por mejorar indicadores. El éxito llegó al sistematizar procedimientos y evaluar resultados. Lo último parece sencillo, pero en mi experiencia, la autoridad al escuchar y procesar reclamos, críticas y opiniones, tiene que distinguir las legítimas e informadas y, por lo tanto, aprovechables, de aquellas desinformadas o malintencionadas. En materia de seguridad son muchos más los que opinan que aquellos que en realidad saben. La violencia se ha convertido en un problema de seguridad nacional y, por consiguiente, afecta la estabilidad económica, política y social del país, además de que coloca en un grave riesgo a sus habitantes. Si ustedes me preguntan sobre la pertinencia de la Guardia Nacional, no dudo en reconocer que es un elemento que requiere el nuevo gobierno; pero, también, puedo afirmar que por sí misma es insuficiente para atraer la paz; lo es como lo han sido muchas otras acciones aisladas de los últimos gobiernos federales. El presidente López Obrador, en el Plan Nacional de Desarrollo que sometió a la consideración de la Cámara de Diputados, incluye, además de la Guardia Nacional, elementos novedosos dentro de su propuesta de seguridad. Entre ellos sobresale la justicia transicional y la posibilidad de indultos y amnistía, la despenalización del uso de las drogas y el fin de lo que llaman “la guerra contra el narcotráfico”. Visto lo que ha sucedido con otros intentos del Estado, este que tiene características muy particulares, sólo podrá avanzar si los gobiernos subnacionales y municipales lo asumen y se corresponsabilizan de su cumplimiento. En suma, para lograr el éxito se requiere una política de Estado, una voluntad de Estado y una conducta de Estado que se refleje en la coordinación que no hemos tenido en los últimos doce años. El nuevo Ejecutivo federal rendirá buenas cuentas, en la medida en que los gobernadores y alcaldes se involucren en la lucha contra el crimen y asuman su corresponsabilidad en el territorio bajo su jurisdicción. POR RUBÉN MOREIRA